Trastorno por Déficit de Atención

 

Frecuentemente se habla acerca del Trastorno por Déficit de Atención (TDA);  sobre todo cuando se trata de niños. Sin embargo, poca gente sabe exactamente lo que significa.

¿Qué es el TDA?

El trastorno por déficit de atención  es el trastorno de comportamientTrastorno por déficit de atencióno que más se diagnostica en la etapa infantil. Se caracteriza por problemas de atención, impulsividad y exceso de actividad. Del 5% al 8% de los niños en edad escolar se ven afectados por esta patología, y en el caso de los adultos el rango oscila entre un  2% y un 4%.

Las causas de este trastorno aún no están muy claras; sin embargo, se ha observado que existe una predisposición genética. Además, existen pruebas científicas que mencionan que el TDA tiene una base biológica y que los niños con esta patología pueden tener niveles más bajos del neurotransmisor dopamina, el cual cumple un papel importante en la cognición, la actividad motora, la motivación, el humor, la atención y el aprendizaje. Otros estudios indican una disminución de la actividad en algunas áreas del cerebro donde se manejan funciones de ejecución como, por ejemplo, organización, integración, anticipación, atención, etc.

Como ya mencionamos, los síntomas del TDA expresan un problema biológico; por lo tanto, se abordan de manera más eficaz mediante tratamiento farmacológico. Los tratamientos habituales se basan paradójicamente en estimulantes; estos se encargan de modificar positivamente los síntomas.

Ahora bien, existen tres tipos de TDA y cada uno presenta síntomas diferentes:

  1. En el primero predomina la inatención, afectando el desempeño en las tareas de clase y el rendimiento académico en general.
  2. En el segundo predomina el aspecto hiperactivo-impulsivo, donde la conducta del niño es muy inquieta y presenta problemas para aceptar la disciplina escolar.
  3. El tercero es una combinación de los anteriores.

Es imprescindible saber qué tipo de TDA tiene el niño, por ello es importante llevarlo con un especialista. Algunos criterios para saber si un niño tiene TDA son:

  • No presta suficiente atención a los detalles.
  • Tiene dificultades para mantener la atención cuando realiza tareas.
  • Parece no escuchar cuando se le habla.
  • No sigue instrucciones y no termina tareas escolares.
  • Tiene dificultades para organizar tareas.
  • Evita dedicarse a tareas que requieren un esfuerzo mental prolongado.
  • Extravía objetos necesarios para tareas o actividades.
  • Se distrae fácilmente.
  • Es descuidado en las actividades diarias.
  • Mueve en exceso las manos o los pies.
  • Abandona su asiento en la clase o en otras situaciones en que se espera que permanezca sentado.
  • Corre o salta excesivamente en situaciones en las que es inapropiado hacerlo.
  • Tiene dificultades para jugar o dedicarse tranquilamente a actividades de    entretenimiento.
  • Casi siempre “está en marcha” o actúa como si tuviera un motor.
  • Habla en exceso.
  • Precipita respuestas antes de haber sido completadas las preguntas.
  • Tiene dificultades para “guardar turno”.
  • Interrumpe o se inmiscuye en las actividades de otros.

Una vez diagnosticado el TDA, el tratamiento más eficaz es aquel que aborda el trastorno de una manera interdisciplinaria, es decir, un enfoque en el que intervienen tres profesionales, el médico o psiquiatra, el psicólogo y el educador. Asimismo,  también es importante que participen los padres de familia.

El médico o psiquiatra debe tener experiencia en el manejo del TDA. Le pedirá al paciente un electroencefalograma (EEG) para determinar el diagnóstico y medicará al paciente si es necesario. Por otra parte, el psicólogo trabajará con la parte emocional del niño, reforzará sus logros, le dará estrategias de aprendizaje y trabajará con su autoestima. El educador notará los cambios en el niño, conforme vaya avanzando su tratamiento y será el responsable de transmitir a los padres de familia cualquier información importante, además de que motivará al niño respecto al  aprendizaje. Los padres de familia serán los encargados de ayudar al niño a seguir su tratamiento al pie de la letra.

Con la ayuda de todas las personas involucradas en el tratamiento del niño, el pequeño saldrá adelante y podrá realizar sus actividades cotidianas con gran éxito.

Para finalizar, es importante mencionar que muchos niños pueden presentar síntomas de TDA debido a que están atravesando por una crisis personal por diversos factores como conflictos familiares o sociales, muerte de una persona cercana, problemas con los amigos, enfermedades, etc. Es importante que los padres de familia, con la ayuda de los especialistas, detecten si el niño realmente tiene TDA o más bien está pasando por una etapa difícil en su vida.

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