Abuelo joven

¿Te ha pasado que al mencionar que ya eres abuelo, te sientes viejo? Muchas veces esto pasa, pero estamos en pleno siglo XXI y los abuelos de ahora son muy distintos a los de antaño. Hasta no hace mucho tiempo, convertirse en abuelo o abuela marcaba el ingreso a la tercera am_680983_6368519_402171edad o a la vejez. Hoy, como consecuencia del aumento de la esperanza y calidad de vida, aunado a los nuevos estímulos de la sociedad en que vivimos, ser abuelo no equivale a ser viejo. Hoy en día, existen abuelas y abuelos que están viviendo en plenitud laboral, social o familiar, y tener nietos no los ha convertido en “viejos”.

En la actualidad, cada vez son menos los abuelos que se quedan en la casa al cuidado de los nietos, más bien, tienen su propia vida y, generalmente, llevan un ritmo agitado, si lo comparamos con generaciones anteriores. Pero aún así, existen muchos casos en donde los abuelos se hacen cargo del cuidado y la educación de los nietos porque los padres pasan todo el día trabajando. En estos casos, los abuelos tienen que dejar muy claro que la crianza de los nietos no les corresponde a ellos, sino a sus padres. Los abuelos consienten, aconsejan, apoyan y apapachan a sus nietos, pero no los educan.

Ser abuelo significa recibir una inmensa alegría, una nueva fuente de afecto que llega cuando los hijos ya no los necesitan. Ser abuelo por primera vez también es recuperar y compartir la ilusión de volver a estar con niños pequeños. La llegada de un nieto no implica los grandes cambios y responsabilidades que trajeron consigo el nacimiento de los hijos, es por eso que se pueden disfrutar sin preocupaciones y estrés. Los hijos hacen madurar; los nietos, rejuvenecer, porque con ellos se vuelven a hacer cosas que ya se hicieron como padres.

Los nietos son una inyección de vida, dan nuevas energías y hacen olvidar los achaques de la edad, la depresión o la soledad. Sin embargo, no hay que volcar la vida en ellos, los abuelos deben también darse tiempo para disfrutar y motivarse por hacer cosas, como viajar y dedicarse a sus pasatiempos. De esta manera, es más difícil sentirse viejo. Sin importar la edad, uno puede lograr sentirse un “abuelo joven”, porque recordemos que la juventud se trae en el alma.

Sin duda, ser abuelo joven trae muchas ventajas, tales como comprender mucho más a los nietos y aprender de ellos en todos sus periodos de vida, ya que la brecha de edad no es tan grande.

Finalmente, no hay que olvidar que los abuelos son transmisores de conocimientos y valores, mediadores entre padres e hijos, un nexo con el pasado y con la historia familiar. Tanto los nietos como los hijos, pueden seguir aprendiendo de su comprensión, paciencia y experiencia de vida.

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