Bebés prematuros o en cuidados intensivos

Sabemos que están pasando un momento difícil; tan difícil que casi no parece real, en el cual es complejo pensar, ordenar las ideas, entender qué me están diciendo y qué hacer con aquello que me dicen. El nacimiento de un hijito prematuro o en terapia intensiva configura para los padres un momento difícil que genera un desorden en las ideas y emociones.

La situación también se complica cuando existen hermanos a qrbma_0019uienes atender; el nivel de exigencia es enorme y el fondo emocional es de mucha angustia. Angustia por el bebé, angustia porque las cosas no fueron como se esperaban y mucho miedo, miedo a lo que va a pasar.

Entrar a la unidad de cuidados intensivos:

Entrar al cunero no siempre es un paso fácil. Cada persona tiene su propia manera de sentir y manejar sus sentimientos, por eso es que hay mamás que inmediatamente quieren acercarse para ver a su bebé como una forma de tranquilizarse y controlar lo que le ocurre a su hijo. Hay otras que sienten que el temor las paraliza, tienen miedo de este encuentro inicial, aparecen fantasías o imágenes que asustan.

Si es posible, en bueno planear un momento para entrar en el que esté el médico a disposición para responder las preguntas. Habitualmente van a encontrar a su hijito conectado a numerosos aparatos que lo ayudan a sentirse mejor. En general está medicado para no sentir dolor.

El bebé está en un momento de muy poca disponibilidad interactiva. Pueden ofrecerle un contacto de sostén como tomarle la manita o darle un soporte a los pies para que vuelva a encontrar un límite que lo sostenga como cuando estaba en el vientre.

También pueden hablar con él muy bajito diciéndole que mamá y papá ya están aquí y que lo van a ayudar. Cuéntenle lo que le pasó, que va a estar en el cunero junto a otras personas como enfermeras y médicos que lo van a ayudar hasta que crezca y esté fuerte para irse a casa. Es muy importante que el bebé sienta su presencia y el contacto físico con ustedes.

Es importante respetar los momentos de sueño del bebé ya que sirven a su hijo como una recuperación importante. Si el bebé se encuentra dormido a la hora de la visita, traten de darle contención y denle caricias muy suavecitas.

La llegada a casa:

La llegada a casa es quizás otro de los momentos más difíciles para los papás. Regresar a casa sin el bebé en sus brazos es un momento en que se vuelve a sentir la separación corporal, que vuelve a hacerse evidente y contrasta con lo que se había esperado.

En general las unidades de terapia no cuentan con habitaciones o lugares para que los padres descansen. Muchas veces cuando la distancia de la vivienda al hospital es grande, los padres buscan un lugar cercano para poder instalarse. Es importante que los momentos en que no están en el hospital sean momentos de recuperación del cansancio y de alimentarse bien, porque la permanencia del bebé en el cunero puede ser larga y el cansancio interviene favoreciendo aún más la labilidad emocional y el desaliento.

Sabemos que tolerar la espera de la recuperación de su bebé puede ser muy frustrante, pero tomen en cuenta que su bebé está haciendo todo lo posible por salir adelante y deben de tenerle mucha paciencia y darle fuerza.

Sentimientos de culpa y enojo:

Es frecuente que los sentimientos en los padres sean de culpa y enojo. Esto está vinculado a la función paternal y a una vivencia interna respecto a su cumplimiento. Si algo pasa a los hijos inmediatamente y casi de una manera automática los padres tienden a preguntarse si se equivocaron, si hicieron algo mal.

Cuando ocurre algo a un hijo entonces el sentimiento interno de protección parental despierta la vivencia de falla y fracaso en el ejercicio de esa función. Es importante entender que sea cual sea la situación, no existió nunca el deseo intencional de dañar o poner en riesgo el embarazo o al bebé, y es importante internamente trabajar con este sentimiento o solicitar ayuda especializada para que esa sensación no se interponga en el encuentro con el bebé. Otro de los sentimientos es de enojo por lo que ocurre; a veces el enojo es con la vida misma.

Los padres y el equipo médico necesitan construir una alianza de trabajo, la cual debe ser sostenida en el respeto a los padres, a su necesidad de preguntar o replantear una decisión y en la construcción de la confianza en que padres y médicos desean lo mismo: la pronta recuperación de su bebé.

Muy pronto el bebé regresará a casa recuperado. Los bebés que pasan algunos días en la terapia intensiva son bebés guerreros, son muy fuertes y luchan todos los días por la vida misma.

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