Cuerpo, psique y enfermedad

Omar es un adolescente de 17 años de edad. Hace un año aproximadamente el paciente ingresó al hospital porque tenía fuertes dolores de cabeza y se sentía muy débil. Después de varios estudios, le diagnosticaron leucemia.

Durante su estancia en el hospital mientras le realizaban estudios sentía miedo y angustia. Omar dormía demasiado los primeros días y no quería platicar con nadie. Al informarle acerca de su diagnóstico estos síntomas aumentaron y a Omar parecía serle totalmente indiferente lo que estaba sucediendo, como una manera de defenderse ante una noticia tan angustiante.

Al indagar acerca de la vida de Omar, me encuentro con una persona triste, sola, con baja autoestima y con grandes dificultades para relacionarse con el mundo externo. Omar tiene una madre demasiado sobreprotectora, tanto, que el paciente se ha convertido en una extensión de ella y le cuesta trabajo hacer algo sin el consentimiento de su madre. Por otro lado, su padre es distante y agresivo. El paciente constantemente tiene manos-unidasuna sensación de no sentirse completo, de estar en falta.

Con el paso de los meses Omar fue aprendiendo a enfrentar una lucha que la vida le puso en su camino. Pasó de la negación al total control de su enfermedad y de su tratamiento. También empezó a relacionarse más con las personas que lo rodeaban. Omar ya sonreía, platicaba, bromeaba, y lo más importante, se permitía llorar y expresar su tristeza y enojo. Fue venciendo la leucemia con el paso de los meses.

Después de un año de tratamiento el paciente le ganó la batalla a su enfermedad y salió adelante. Tres meses después su padre decidió que los refuerzos de la quimioterapia ya no se le iban a aplicar porque iban a probar medicina alternativa. Omar empezaba a tener otra vez fuertes dolores de cabeza y al regresar al hospital para hacerse un chequeo, los médicos le comentaron que la leucemia estaba de regreso en su cuerpo tan fuerte como al principio y que había que volver a comenzar todo su tratamiento.

Había una historia oculta en Omar, el paciente estaba en búsqueda de encontrarle un significado a su enfermedad y a su vida. Una historia que si no se apalabra con la ayuda del psicoanálisis seguiría expresándose en su cuerpo y en su sangre cargada de un trauma inconsciente que regresó para ser escuchado.

No cabe duda que existe una relación estrecha entre el cuerpo y la psique. La actividad de los órganos del cuerpo está lo suficientemente cercana a la conciencia como para que nos demos cuenta que nuestras emociones conducen a que algo se modifique en ellos.

Nuestro cuerpo habla por nosotros, existen significados inconscientes que se expresan como trastornos en la estructura y en el funcionamiento del cuerpo.

Fenichel menciona que los conflictos inconscientes pueden ejercer influencia sobre las funciones hormonales y producir síntomas somáticos secundarios. El trauma se expresa en diferentes órganos del cuerpo.

Metiéndonos en el campo de las neurociencias, una ciencia que hoy en día habla al respecto de este tema es la psiconeuroinmunología de la cual voy a hablar al respecto:

La psiconeuroinmunología estudia las interrelaciones entre el psiquismo y los sistemas nervioso, inmune y endocrino, es decir entre mente – cuerpo; y trata de explicar cómo los sistemas psicológicos, biológicos, culturales, sociales y ecológicos interactúan contextualmente e influyen en el inicio, curso y recurrencia de las enfermedades y en la recuperación hacia la salud.

Esta ciencia está sentando bases científicas para comprender la salud y la enfermedad. Durante los últimos diez años, profesionales de diversos perfiles han sido atraídos hacia esta nueva rama.

Existe en la literatura diversas evidencias que indican la importancia de múltiples factores psicológicos en el desarrollo de enfermedades inmunológicas.

Las alteraciones inmunológicas provocadas por el estrés y la depresión pueden predisponer a alteraciones en el organismo como cáncer, infecciones, alergias, dermatitis, enfermedades gastrointestinales y autoinmunes.

La psiconeuroinmunología nos facilita conceptuar nuevos modelos de la salud permitiéndonos ver la capacidad que tiene el organismo para regular y coordinar su propia conducta y fisiología en sus reacciones a los retos de la vida. Esta ciencia ha comenzado a disolver el dualismo de mente-cuerpo, cuerpo-ambiente, e individuo- población.

Entrando a la teoría psicoanalítica, para algunos autores el sistema inmune es la base de representación de lo psíquico en el cuerpo. Como ejemplo bastaría señalar que es raro que exista una depresión psíquica que no se acompañe de una depresión inmunológica.

Existen dos pulsiones que regulan la vida de todo sujeto: la pulsión de vida y la pulsión de muerte. Ambas actúan conjuntamente para la conservación de la vida. Cuando la pulsión de muerte se dirige hacia uno mismo puede producir daño. La agresividad necesaria para proteger al cuerpo de gérmenes extraños es la misma que se podría volver contra uno mismo.

Fenichel también menciona que cada vez que nos encontramos con la existencia de un vínculo entre un síntoma orgánico y un conflicto psíquico, la primera pregunta que hay que plantear es ésta: ¿Es el conflicto el que ha dado lugar al síntoma o es el síntoma el que dio origen al conflicto? No hay duda de que algunas veces se trata de un círculo vicioso, en el que vemos el conflicto y el síntoma perpetuándose mutuamente.

Joyce McDougall menciona que cuando una persona cae somáticamente enferma es tentador concluir que nos encontramos frente a un modo arcaico de funcionamiento mental que no se sirve del lenguaje. Este nivel de funcionamiento se da en los primeros años de vida. Si la madre, especialmente cuando el bebé sufre, no consigue por razones inconscientes protegerlo de una sobreestimunlación traumática o lo expone a ella, puede conducir a una incapacidad para distinguir entre la representación del sí mismo y la representación del otro, y crear una representación corporal arcaica donde los contornos del cuerpo, la investidura de zonas erógenas y la distinción entre el cuerpo materno y el del niño permanezcan confusos.

Si la madre no es capaz de entender los deseos de fusión, de diferenciación y de individuación de su hijo, corre el riesgo de confrontarlo a las condiciones que pueden llevarlo a una psicosis o a la psicosomatosis. Esto impide que el niño se adueñe psíquicamente de su cuerpo, sus emociones y su capacidad de pensar o de relacionar pensamientos y sentimientos. El niño tiene la fantasía de que su cuerpo está bajo el control del otro. La escisión resultante entre psique y soma puede tener consecuencias catastróficas.

Los fenómenos somáticos son mensajes enviados por la psique cuando ésta se ve en peligro por el resurgimiento de acontecimientos dolorosos, culpabilizantes o amenazantes, pero cuya representación es inconsciente. Aunque tales reacciones puedan poner en peligro la vida del individuo, están destinadas a proteger al sujeto de un daño psíquico.

Por lo tanto, darle un sentido y un significado a la enfermedad es de gran importancia, un cambio de significación es también un cambio de estado. Una persona enferma que no cambia no ha logrado comprender su enfermedad. Este significado se puede dar por medio de la palabra. La escucha psicoanalítica permite otro pronóstico para los pacientes, escuchar la problemática psíquica que subyace en todo proceso somático, modifica el curso de la enfermedad.

El psicoanalista espera que al profundizar en el mundo interno del analizado se reduzca la tendencia a la repetición y al desencadenamiento de los síntomas, y conduzca a vías más creativas donde investir la energía psíquica.

Muchas veces una persona se enferma porque oculta una historia que no puede soportar. La enfermedad representa esa historia de un modo inconsciente. Se trata de una historia que no penetra en la conciencia como historia, sino como drama actual, porque está viva en cada acto y ocurre en un presente eterno.

Mi paciente Omar trabajó en su historia de vida y le dio a su enfermedad el significado de “valor” “valor”. Supo que necesitaba valor para separarse de su madre, para pasar de ser un adolescente a ser un adulto y responsabilizarse de su propia vida, para acercarse más a su padre y para relacionarse con el mundo externo. “La leucemia me dio valor, valor para encontrar mi lugar en el mundo”.

No cabe duda que juntos, el tratamiento médico y el psicoanalítico le ayudaron a Omar a salir adelante. El paciente ha encontrado que existe una relación entre su cuerpo y su mente, y trabajar con ellos en conjunto le dio la fortaleza necesaria para vencer su enfermedad.

Como conclusiones, el conocimiento todavía preliminar de los fenómenos racionales, las emociones y los sentimientos muestra que las neurociencias y el psicoanálisis están decididos a dilucidar aspectos esenciales de la personalidad y la subjetividad de las personas. El cuerpo, la psique y la enfermedad se relacionan más de lo que imaginamos, no cabe duda que al tratar con pacientes debemos pensar seriamente en este desafío clínico.

Sin importar el orden de aparición, el conflicto psíquico y el síntoma orgánico podrían estar perpetuándose mutuamente si no se analiza el significado de una enfermedad, se relata la historia y se encuentra la relación entre mente y cuerpo. Al analizar esto, se puede cambiar completamente el curso de una enfermedad y de una vida entera.

Hoy en día los alcances del psicoanálisis son muy grandes, tan importante es el tratamiento médico como el psicoanalítico. Esta propuesta nos habla de una salud verdaderamente integral en el ser humano.

“Cuando el dolor no encuentra salida en las lágrimas, son otros órganos los que lloran”. Henry Maudsley, psiquiatra inglés.

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