El cuerpo dice lo que el sujeto calla

Desde hace unos meses, ha sido de gran interés para mí conocer la relación que existe entre las enfermedades físicas y las enfermedades emocionales, es decir, cómo el cuerpo y la psique se correlacionan. La actividad de los órganos del cuerpo está lo suficisigmund-freud-cientifico-psicologoentemente cercana a la conciencia como para que nos demos cuenta que nuestras emociones conducen a que algo se modifique en ellos.

Cuando leí el caso de Dora, escrito por Sigmund Freud, confirmé que el cuerpo habla por nosotros, y que existen significados inconscientes que se expresan como trastornos en la estructura y en el funcionamiento del cuerpo. Dora indiscutiblemente tenía un fin que esperaba alcanzar mediante su enfermedad, y cada una de sus enfermedades tenía un significado específico.

En el caso de Dora Freud menciona que “la enfermedad ahorra una operación psíquica, se presenta como la solución económicamente más cómoda en caso de conflicto psíquico, por más que la mayoría de las veces se revela después inequívocamente el carácter inadecuado de esa salida”.

Además Freud escribe como ejemplo la historia de un trabajador inválido que se gana la vida mendigando en una esquina. Un taumaturgo promete salvarle la pierna inválida y el trabajador no muestra felicidad porque se gana la vida pidiendo limosna por su invalidez y se ha acostumbrado a la holgazanería. ¡Sin duda hay algunas enfermedades que son obra de un propósito!

No es mi intención analizar en este artículo el diagnóstico que Freud le puso a Dora, más bien quisiera resaltar la importancia de encontrar el significado psíquico a una enfermedad del cuerpo, independientemente de los términos conocidos como histeria, enfermedades psicosomáticas, hipocondría, etc.

En la historia clínica de Dora, encontramos diversas enfermedades físicas a lo largo de su vida, como tos nerviosa, disnea, afonía, migraña, cuadros febriles, apendicitis, una torcedura del pie derecho y estreñimiento. Cada una de estas enfermedades seguramente tenían un significado, simbolizaban algo y Freud descubrió varios de estos significados. Por ejemplo, la tos nerviosa le llegaba en cuanto acusaba a su padre de ser amante de la señora K y como producto de una situación sexual fantaseada. Los cuadros febriles se relacionaban con la muerte de su tía, a la que Dora le tenía mucho cariño. El ataque de asma le llega cuando su padre sale de viaje por primera vez después de su grave enfermedad. La afonía venía en el momento en que el señor K se iba de viaje, en ese momento no era necesario hablar, sino escribir cartas. El dolor en el vientre producto de apendicitis, llega nueve meses después de la escena del lago con el señor K, Dora vive esto como un parto. El mismo médico de la familia diagnostica en la disnea de Dora un trastorno puramente nervioso, excluyendo una causa orgánica. Dora solía burlarse de los esfuerzos de los médicos por curarla.

Por otro lado, el padre de Dora además de sufrir un desprendimiento de retina, también padece tuberculosis y convenientemente la señora K se hace cargo de él. Al parecer en la familia de Dora había diversas manifestaciones de síntomas orgánicos que encubren conflictos psíquicos. Es una familia en donde no se habla acerca de los acontecimientos importantes, todo es secreto, todo es obscuro.

Fenichel menciona que cada vez que nos encontramos con la existencia de un vínculo entre un síntoma orgánico y un conflicto psíquico, la primera pregunta que hay que plantear es ésta: ¿Es el conflicto el que ha dado lugar al síntoma o es el síntoma el que dio origen al conflicto? No hay duda de que algunas veces se trata de un círculo vicioso, en el que vemos el conflicto y el síntoma perpetuándose mutuamente.

Freud encontró lo que cada enfermedad de Dora representaba, y no cabe duda que darle un sentido y un significado a la enfermedad es de gran importancia, un cambio de significación es también un cambio de estado. Una persona enferma que no cambia no ha logrado comprender su enfermedad. Este significado se puede dar por medio de la palabra. La escucha psicoanalítica permite otro pronóstico para los pacientes, escuchar la problemática psíquica que subyace en todo proceso somático, modifica el curso de la enfermedad.

La enfermedad representa la historia de cada persona de un modo inconsciente. Tiene, por lo tanto, poca importancia buscar en los datos de la memoria consiente del paciente “lo que realmente aconteció”, porque lo que nos interesa del pasado es lo que está vivo en la actualidad y en la manera de vivir el presente.

Como conclusión, el cuerpo, la psique y la enfermedad se relacionan más de lo que imaginamos, no cabe duda que al tratar con pacientes debemos pensar seriamente en este desafío clínico.

 

Referencias bibliográficas:

Chiozza, L. (1986-2007). ¿Por qué enfermamos? La historia que se oculta en el cuerpo (Vol. XIV).

Fenichel, O. (2009). Teoría psicoanalítica de las neurosis. Paidós.

Sigmund, F. (1901-1905). Fragmento del análisis de un caso de histeria (Dora). Obras completas de Sigmund Freud. (Vol. VII).

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