Mi pensamiento psicoanalítico…hoy y mañana

Para iniciar este ensayo me gustaría tomar una cita de Anna Freud que dice así: “Yo buscaba en el exterior la fuerza y la confianza que en realidad siempre estuvieron dentro de mí”.

Crear mi propio pensamiento psicoanalítico no ha sido fácil y creo que aún está y seguirá en construcción y desarrollo. Sin embargo endivan 2 el momento de vida en el que me encuentro y estando por terminar la formación hoy puedo decir que mi profesión y vocación es tratar de ayudar a las personas a descubrir quiénes son y creo que la realidad y la verdad de una persona está en su alma. El alma y el mundo interno son con lo que trabajo todos los días como psicoanalista, como paciente y también como persona. Con el paso del tiempo me he descubierto a mí misma, he descubierto mi verdad y eso se ve reflejado también en mi vida personal. He aprendido que ser feliz no significa que todo sea perfecto, significa que he decidido mirar más allá de las imperfecciones.

Alguna vez leí en un artículo una frase que me pareció interesante y muy cierta: “Ir a psicoanálisis es como viajar en avión, cuando estás arriba sientes que no te estás moviendo y de pronto, sin darte cuenta, llegas a otro lugar donde ves las cosas desde otra perspectiva”. Creo que así funciona el psicoanálisis, es sutil y silencioso.

Por otro lado, considero que el psicoanálisis de hoy en día ha evolucionado, ya no es el mismo que el psicoanálisis de antaño y tradicional. Ahora se ha implementado la tecnología como herramienta de trabajo para los psicoanalistas y me parece algo bueno. Pero más allá de eso, creo que los psicoanalistas jóvenes tenemos un largo camino por delante y además un gran reto: Hacer que el psicoanálisis no tenga fecha de caducidad, que evolucione a la par de la humanidad, a la par de la tecnología, la educación y la cultura. Hoy el mundo ha cambiado, hoy las personas buscamos la superación profesional pero también la personal, hoy hay padres más involucrados con sus hijos, hay más igualdad de oportunidades en hombres y mujeres, hoy la mujer busca dividir su tiempo entre su profesión y ser madre, hoy las distancias son más cortas, el tiempo de espera para todo es menor, la comunicación es inmediata, la competencia en lo profesional está más reñida, las redes sociales nos han ampliado el mundo, la información llega en segundos, hoy estoy convencida que la gente está más informada, más capacitada y más abierta a lo desconocido, más abierta a buscar su verdad y a buscar su alma.

La nueva generación, los millennials, nacidos entre las décadas de los 80′s, 90′s, hasta principios de la primera década del 2000, están enfocados en sacar el mayor provecho al presente, en vivir de lo que les apasiona y buscar la felicidad en todo lo que hacen. Tienen confianza en sí mismos, están conectados con el mundo y  abiertos al cambio, ya que saben que evolucionar es la clave para sobrevivir. Lo que los mueve es la pasión. Para esta nueva generación no hay barreras, jerarquías, ni límites.

Considero que es una generación más preocupada por su vida personal, por obtener un equilibrio en las diferentes áreas de su vida, esta nueva generación quiere trabajar, crecer profesionalmente, pero también quiere pasar tiempo con su familia, hacer ejercicio, estar en paz consigo misma y tener tiempo para el desarrollo personal.

Dicho esto, el psicoanálisis no puede quedarse atrás, los seres humanos queremos descubrir quiénes somos, hacia dónde vamos y de dónde venimos, y estoy convencida de que la mirada psicoanalítica es una gran herramienta que tenemos que mostrar a quienes aún no la conocen para logar este propósito.

El psicoanálisis tiene que seguir trascendiendo, tenemos que mostrarlo, platicarlo, exponerlo, redescubrirlo y adaptarlo a las nuevas generaciones. Hoy el psicoanálisis es más fresco, espontáneo, natural y flexible. Hoy los psicoanalistas no rigidizan el encuadre, pueden ser flexibles con los pacientes siempre y cuando no se afecte el propósito del análisis.

Las nuevas generaciones de psicoanalistas somos las encargadas de mantener vigente nuestro trabajo. Hay que investigar, leer a nuevos autores y plasmar nuestra actual forma de trabajar y de pensar respecto a la nueva era del psicoanálisis.

También es conveniente llevar el psicoanálisis fuera del consultorio, a las instituciones privadas y públicas, a las organizaciones sociales, a la comunidad, a las empresas, a los congresos, a las Universidades, a la investigación, etc. Si los psicoanalistas nos quedamos solamente dentro de nuestro consultorio nos podemos estancar y nos privamos de dar a conocer nuestra maravillosa formación.

Les quiero compartir un poco de mi experiencia trabajando en hospitales privados como psicoanalista:

El abrir cada habitación del hospital para trabajar con los pacientes se convierte en una caja de pandora en la que no sabes qué vas a encontrar dentro, en la que no sabes qué herramientas necesitas para ayudar y acompañar al paciente. Pero el psicoanalista tiene las herramientas adecuadas para hacer este tipo de trabajo, principalmente porque tiene un trabajo personal bastante fuerte, porque tiene analizado su mundo interno, su miedo a la enfermedad y a su propia muerte, cosas con las que te enfrentas en el hospital todos los días.

El psicoanalista lleva su equipaje y su mirada analítica todo el tiempo, no necesita estar en un consultorio para hacer psicoanálisis.

Es una oportunidad para llevar el psicoanálisis a las instituciones, para salir del consultorio y darnos a conocer en otros ámbitos, dar a conocer lo que hacemos y cómo lo hacemos. Así como en el consultorio, cada paciente necesita cosas diferentes en momentos diferentes y los analistas lo sabemos.

Atrevernos a dar lo mejor de nosotros en diferentes ámbitos fuera de nuestra zona de confort que es el consultorio no es fácil, no es un trabajo bien remunerado ni cómodo, sin embargo es la manera de llevar al psicoanálisis más allá de los límites que muchas veces nosotros mismos como psicoanalistas nos ponemos, es la manera de transcender y eso genera mucha satisfacción.

Para concluir me parece que hoy en día los alcances del psicoanálisis son muy grandes y parte de nuestra labor como psicoanalistas es dejar una pequeña huella para contribuir a la salud integral del ser humano. No cabe duda que los psicoanalistas de hoy y mañana tenemos un gran reto por delante.

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