Relación madre e hija

Muchos especialistas afirman que la relación entre madre e hija es la más compleja de las relaciones familiares, más que la de la mamá con su hijo o la del papá con su hija. Sin embargo, si existe una verdadera conexión entre las dos, puede convertirse en una relación sumamente extraordinaria.

Muchos de los conflictos entre madre e hija tienen un componente pcâlin entre mère et fille sur la plagesicológico, la madre ve reflejada en la hija su propio ideal y existe el riesgo de que la madre quiera reparar a través de la hija ciertos conflictos propios. Pero, ¿cuándo se produce esa época de conflictos?

Los conflictos o fricciones frecuentemente emergen en dos etapas: en la primera infancia, de tres a cinco años, y en la pubertad-adolescencia. Son periodos en que se vuelve altamente importante la diferencia y la propia identidad. Son etapas emocionalmente vulnerables donde se busca la identificación con la madre pero, al mismo tiempo, la separación.

En cambio, la etapa denominada latencia, que se extiende desde los seis a los 11 o 12 años, es más tranquila en este aspecto, ya que la energía se centra en el estudio y en los juegos.

Si bien es cierto que hay niñas que desde muy pequeñas discuten y marcan límites con sus madres, aunque definitivamente la adolescencia mal llevada puede convertirse en un choque constante entre madre e hija si hay una invariable pugna de poder. Esta lucha se ve reflejada en el afán de la madre por lograr el control de su hija para guiarla de acuerdo a lo que cree que es bueno y apropiado para una mujer; mientras la hija, a partir de la adolescencia, intenta conducir su vida a su manera y no de acuerdo a las creencias de su madre.

Pero todo cambia con el paso del tiempo, y cuando la niña se vuelve madre, vuelve a acercarse a la suya. En este momento una mujer entiende y valora todo lo que su madre le enseñó porque ahora le toca a ella hacerlo con sus hijos y lo hace recordando cómo lo hizo su mamá.

Es cierto que la relación madre e hija tiene momentos difíciles, pero también es cierto que puede ser una relación muy rica, mientras exista respeto y la madre no pretenda ser la “amiga” de su hija sino mantenerse en su rol de madre, es decir, en la de la persona que le ha dado la vida, que la acompaña y que le puede explicar y transmitir su experiencia como mujer. .

Recordemos que las complicaciones en la relación madre e hija pueden originarse de la necesidad de la madre de tener una amiga, una cómplice y un reflejo, es decir, en querer cubrir con su hija necesidades que no tiene cubiertas o con la pareja, o con sus amigos, o con su propia madre; y también pueden originarse de la falta de respeto hacia la individualidad y la libertad de la hija para escoger qué tipo de relación quiere con su madre.
Si reflexionando te das cuenta de que necesitas mejorar la relación con tu hija, sólo debes encontrar cosas que tengan en común.

Aquí te damos algunos sencillos consejos que puedes llevar a cabo:
• Deja tiempo libre para estar con ella.
• Conoce lo que le gusta tu hija.
• Sal con ella a algún lado que les guste a las dos.
• Aconséjala y cuéntale tu experiencia.
• Demuéstrale tu cariño frecuentemente.
• Habla con ella y escúchala.
• Celebra sus éxitos y talentos.
• Confía en tu hija y en la educación que la has dado.

Recuerda que el desencuentro entre madre e hija adolescente es una etapa muy estresante, pero también muy bonita, porque existe la posibilidad de ver a tu hija crecer maravillosamente distinta a ti, con otras potencialidades, recursos y alternativas. Una vez pasada la crisis, existen muchas posibilidades de reencuentro entre dos mujeres adultas, cada una con su propia vida. En ese momento puede retornar el compañerismo, la amistad y la intimidad.

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