Un camino hacia el matrimonio

Hoy solo quiero compartir un poco de mí…11044600_10155292725000065_7442752575778430842_o

Estoy por cumplir 6 meses de casada!!

Todavía me acuerdo de la emoción que sentí cuando mi ahora esposo me dio el anillo de compromiso, fue un momento increíble que nunca voy a olvidar, realmente me hizo vibrar.

Analizando un poco toda esta etapa de vida, y como sucede normalmente en todos los ciclos de la vida, pienso que ha habido momentos maravillosos y otros no tanto. Todavía me acuerdo cuando empecé con los preparativos de la boda, al principio sentí emoción, alegría e ilusión, pero con el paso de los días sentimientos de confusión, tristeza, incertidumbre, impaciencia y hasta enojo también fueron apareciendo. A partir de ahí me di cuenta de que mi vida estaba por cambiar y que esta idea me estaba trayendo un desajuste emocional.

El desajuste emocional estaba presente pero los preparativos de la boda tenían que seguir. Vestido, comida, música, trámites, lista de invitados, damas, flores, misa, cursos prematrimoniales y muchas cosas más, esperaban por ser atendidas y planeadas. La gente opinaba, me aconsejaba, me motivaba y me decía que disfrutara cada segundo de preparativos para la boda. Yo muchas veces lo disfrutaba, pero muchas otras me invadía el estrés y la tensión que conlleva esta fase.

Pensaba que no era nada fácil organizar una boda trabajando y estudiando al mismo tiempo, me sentía distraída, no podía poner mi energía en nada más que en la boda, y no hablo solo de los preparativos, también inconscientemente ya me rondaba por la cabeza la idea del cambio de vida, cambio de casa, cambio de todo.

El tiempo pasaba y el estrés aumentaba, me sentía incomprendida por la gente a mi alrededor, hasta llegué a pensar que estaba mal sentirme así. Con el tiempo me di cuenta de que más bien ya estaba haciendo mi duelo por la etapa anterior y tenía incertidumbre por la nueva etapa. Todo esto al mismo tiempo era mucho, por eso me sentía hasta desconectada de mi misma. Lo que estaba viviendo era real, no era como en los cuentos de hadas.

Pensaba también, y lo platiqué con mi esposo, que era muy fácil perderse en los detalles de la boda, en la música, la bebida, la comida… y dejar de ver lo que ese momento realmente significaba, “compartir tu vida con otra persona, con el amor de tu vida”. Me parece que sucede con frecuencia que las personas se concentran en los preparativos fervientemente para no pensar en el significado de todo esto, para no pensar en el duelo y en la incertidumbre. Es más fácil desplazar los sentimientos hacia los detalles y planear la mejor boda de todas, la boda perfecta, que detenernos un momento para conectarnos con nosotros mismos.

Llegó el día de la boda!! Justo ese día me sentía feliz, tranquila y preparada para dar el paso. Tenía muy presente que casarme con mi novio era lo que más deseaba hacer. Ese día pensé que todo el estrés, el desajuste y el cansancio habían valido la pena. Había llegado el día y yo estaba segura de mi decisión, estaba en el lugar correcto, con la persona correcta. No tenía ninguna duda.

Creo que me preparé emocionalmente, no me quedó de otra, soy psicoanalista jaja, pero me ayudó mucho hacer consciente todo lo que iba sintiendo a lo largo de los meses de preparación.

Hoy vivo feliz con mi esposo, como lo dije al principio, siempre hay días muy buenos, otros no tanto, pero todo es parte de la vida. Cuando se juntan dos personalidades, dos formas de ser, dos tipos de costumbres, dos estilos, no es fácil. Todos los que vivimos con alguien lo sabemos, es un proceso de adaptación largo y laborioso. Pero hoy por hoy sé que el matrimonio se trata de compartir, de complementarse con el otro, de crecer juntos, de acompañar al otro en el camino de la vida, caminos fáciles y caminos difíciles.

Hoy pienso y siento que el tipo de música o el color de las flores, todo lo que implica la fiesta de la boda tiene una importancia secundaria, creo que lo más valioso es tener presente para qué y con quién te casas.

Todavía hay mucho por aprender, nunca se está totalmente preparado para las etapas de la vida, todavía tengo sentimientos encontrados, incertidumbre de lo que va a pasar a lo largo de mi matrimonio, pero en este instante puedo decir que estoy donde quiero estar.

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